sábado, 3 de abril de 2010

Ordenar el closet

Muchas veces estamos tan aturdidos por lo que pasa en nuestro ir y devenir que dejamos de lado ocuparnos de nosotros de mismos y de lo que ello implica; ni siquiera nos preocupamos por dar un orden a las cosas y de establecer una categorización que nos permita conocer cuáles son nuestras prioridades y aunado a ello, que es lo que realmente nos haría vivir con plenitud el hoy, el ahora.
Sabemos que nuestros sentidos son los que abstraen lo que se suscita a nuestro alrededor y que en torno a ello y a los criterios que vayamos incorporando es que luego, nuestro pensamiento y/o manera de ver lo que sucede va a funcionar y lastimosamente, ni siquiera nos damos a la tarea de preguntarnos el porqué de éstas, no ordenamos cada una de las cosas y sentimientos que percibimos y derivado de ello es que nos creamos ideas tanto verdaderas como falsas e incluso, las combinamos; no las ordenamos y únicamente nos encargamos de seguir un patrón, el que socialmente es aceptado.
Es por ello, que relaciono este ejercicio del closet con nuestra vida, y en este caso estos serían los roles:
• El closet sería nuestra mente, nuestro pensamiento.

• La ropa sería cada una de las ideas que absorbemos y/o percibimos del medio.

• El orden que le demos a las prendas sería la categorización de las ideas, la capacidad de reflexionar sobre las mismas.


• Y quien tiene la capacidad de ordenar esas ideas y desechar las que no nos sirven seremos nosotros mismos, quienes a su vez debemos tener claro el porqué desechamos las mismas.

En sí, es un ejercicio que nos permite conocer más de nosotros mismos, darnos cuenta cómo es que nos gustan las cosas y que aspectos de éstas en cuanto a su orden o posicionamiento son de mayor agrado; del mismo modo, es útil en el sentido de que nos permite categorizar y derivado de ello, priorizar: podemos ordenar las cosas según criterios que para nosotros son primordiales.
Aunado a ello, estableciendo un orden de las cosas podrá ser posible que nos concentremos en lo realmente importante y que por ende, no nos distraigamos con el desorden, con lo “falso” teniendo cierto orden será posible que no nos desconcentremos y que por ende podamos tener claridad a la hora de realizar cualquier cosa.
Se ha hablado de que “en el orden está Dios” y es cierto, tenemos la idea de que Dios es sabiduría y sólo ordenando nuestras ideas, pensamientos es que podremos ir alcanzando poco a poco ésta.
También, nos podrá quedar claro que así como podemos ordenar nuestras prendas en categorías de: color (blancas, azules, rojas, moradas, etc), tamaño (grandes, medianas, pequeñas),tipo (blusas, pantalones, enaguas, etc) podremos también crear categorías de ordenamiento para nuestras ideas, las cuales serán: mis ideas, las ideas de los demás, lo que creo verídico de mis ideas, y de las de los demás, lo que creo falso de mis ideas y de las ideas de los demás y por último, estableceríamos que es lo que aceptamos y que no. En sí, estaríamos adoptando una perspectiva cualitativa la cual se basará en todo lo que percibamos, lo que se dé en el contexto y que en definitiva no es medible pero si observable.

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