Al leer y analizar cada uno de los cuatro acuerdos que nos propone el señor Miguel Ruiz de verdad que uno puede darse cuenta cuan mal ha manejado su vida.
• El primer acuerdo: Se impecable con tus palabras
¡Claro que es fundamental! cuantas veces en nuestra vida nos comportamos como personas crueles y antipáticas. Cuantas veces por cólera insultamos a alguien y le hacemos sentir miserable; muchas veces, creo yo; incluso hasta actuamos de esta manera sin pensar; luego, al mucho rato es que reflexionamos sobre lo dicho y nos damos cuenta que actuamos mal.
Sin embargo, logramos interiormente reconocer que muchas veces esas palabras insultantes o esos comentarios degradantes no lo hacemos pensando en esas ellos/ellas; sino, en nosotros mismos; es tan poco el aprecio y el amor que sentimos propiamente que intentamos refugiarnos escondiendo eso que sentimos intentando de una y mil formas hacer sentir mal a quienes nos rodean, ejemplo: eso de que si yo le digo a alguien que él/ella es un cobarde es porque de alguna u otra forma soy yo la que se siente cobarde y a través de esas frases intenta disminuir la propia cobardía, incluso, trata de aminorarla haciendo verse valiente; sin embargo, ese miedo siempre va a existir sólo que debo disimular para no hacerme ver inferior.
• El segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente
Este acuerdo de igual forma resulta de gran importancia para aplicarlo a nuestra vida, pues comúnmente encontramos en nuestro camino gente que nos dice cosas que nos gusta oír y gente que nos dice aquello que realmente nos logra lastimar. La primera aunque nos hace sentir felices en determinado momento, lamentablemente, llega a convertirse en un problema pues luego, nos hará sentir miserables que nos digan algo que no nos gusta y que incluso sea un comentario sincero. La cuestión entonces está, en ignorar comentarios bonitos y comentarios feos; de esta manera únicamente estaremos obligados a actuar conforme a criterios propios y no nos distraeremos con pensamientos como: ¿lo estaré haciendo bien?, ¿qué dirán los demás de mí? ¿Me avalaran o me criticarán?
Del mismo modo, no tendremos temor de decepcionar a los demás y viviremos plenamente.
• El tercer acuerdo: No hagas suposiciones
Para estar tranquilos con nosotros mismos deberíamos intentar en la medida de lo posible poner en práctica este acuerdo. Muchas veces, enfermedades como el estrés o la depresión se originan del estar tratando de adivinar que es lo que los demás hacen o piensan, incluso intentamos establecer hipótesis que no tienen sentido. Como dice el señor Miguel Ruíz, sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír.
Y lo más trágico de esto, es cuando las suposiciones que nos hacemos nos hacen formularnos o crearnos un mundo de fantasía porque lamentablemente cuando nos damos cuenta que lo que creíamos era falso nuestro mundo se derrumba; esta misma situación ocurre cuando suponemos/creemos que nuestra paraje nos es infiel o que quienes están a la par nuestro nos traicionan; porque aunque esto no sea cierto, las suposiciones que nos hagamos nos van a hacer ver cosas que no existen y que sea como sea van a hacer de nuestra vida un martirio.
• El cuarto acuerdo: Haz tu máximo esfuerzo
Suele suceder que en la mayoría de ocasiones intentamos valorar el esfuerzo y muchas otras cualidades según perspectivas cuantitativas y esto, resulta erróneo e inadecuado porque lamentablemente derivado de ello es que intentamos exigir a las personas más o menos de lo que ellos o ellas pueden dar; incluso, lo aplicamos a nuestra vida; porque dependiendo las actividades que realicemos nos desgastamos mucho ya que nos exigimos más de lo que podemos dar y el problema de ello, va a radicar en que cuando por alguna circunstancia no logremos los objetivos deseados que tengan equidad con el esfuerzo que realizamos nos vamos a sentir mediocres; aunado a ello; si no logramos los objetivos deseados y tenemos presente que fue porque no dimos lo que realmente podíamos dar nos va a quedar esa frustración y/o malestar que de igual forma nos hará sentir mediocres.
De esta forma es que entonces podemos darnos cuenta que la mejor manera de no culparlos de algo hecho, o de sentirnos satisfechos por lo que realizamos es dar siempre lo que sabemos podemos dar- ni más ni menos- .
Como podernos darnos cuenta el acatar estos cuatro acuerdos depende al 100% de nosotros al igual que el sentirnos uno con el mundo apreciándonos y valorándonos nosotros mismos y por ende a todo aquello que nos rodea.
Es una oportunidad que tenemos de incorporar a nuestra vida algo que no sólo nos hará vivir en sociedad sino, que nos hará vivir a plenitud.
No hay comentarios:
Publicar un comentario