sábado, 3 de julio de 2010

Comunicación no violenta: ¿En qué fallo?

Al hacer la lectura, he vuelto a reflexionar a cerca de la actitud egocéntrica y no apropiada que he tenido durante años. Me he dado cuenta que mi pensamiento y accionar en momentos de frustración han sido erróneos y han provocado que me degrade a mi misma y que por ende, degrade a los demás.

Soy una persona perfeccionista, una persona que quiere hacer las cosas en el momento que "creo" pertinente y he llegado a pensar que mis ideas son muy buenas, incluso mejores que las de los demás y eso me ha llevado a constantes crisis depresivas cuando siento que no puedo o no voy a poder superar lo que los demás hacen, porque el espíritu de competitividad está tan arraigado que temo fracasar en el intento de demostrar lo que soy o lo que puedo dar. Muchas veces esa competitividad y deseos por hacer las cosas bien me ha llevado a no mantener una CNV ya que por ejemplo, en los trabajos que he realizado en grupo, cuando siento que una persona no está dando lo que el trabajo realmente amerita, no está poniendo el entusiasmo suficiente o simplemente es irresponsable y tiende a delegar sus responsabilidades a los demás, me enojo muchísimo y no suelo a pensar lo que digo ni como lo digo, simplemente lo lanzó al aire y no mido si lo que voy a decirles hiere; situación que en definitiva, los violenta y puede generar frustraciones irremediables.

Un caso particular en cuanto a esto es el siguiente:

Yo estudio educación es una carrera que me apasiona mucho pues me encantan los niños y lo que es la mediación pedagógica, desde que inicie la carrera me propuse tener un promedio de excelencia y evitar a "toda costa" obtener una calificación menor a 9 y siempre lo he logrado; sin embargo, en uno de los semestres matriculé más cursos de la cuenta y debía realizar muchos trabajos y exámenes; recuerdo que en uno de estos cursos debía realizar un trabajo grupal muy pesado y de esos que realmente requieren compromiso, primero, no me preocupé mucho ya que era grupal y creí que lo podíamos realizar sin el menor cuidado; el grupo, lo conformábamos cuatro personas, mi mejor amiga ,dos muchachos más y yo; no obstante, en la mayoría de reuniones que hacíamos, sólo llegábamos mi amiga y yo; y terminábamos haciendo todo, hablamos con ellos y la excusa siempre era el trabajo; al principio, lo comprendimos pero luego, no; en mi caso, porque creí que no era justo que si había cuatro personas solo dos trabajaran; y tome la decisión de hablar y primero lo hice de forma pasiva; recuerdo que ellos se comprometieron a mandar un adelanto del trabajo pero mi ira creció cuando abrí mi correo y el adelanto era de un párrafo y tras de eso escueto; me enojé tanto que cada minuto que pasaba fui acumulando ira, y cuando los vi, ésta explotó y les dije mil cosas; cosas que ahora pienso que si me las hubiesen dicho a mi me sentiría mal... Incluso cuando llegue a mi casa me dio pesar pero ya no podía hacer nada, mi ego no dio el brazo a torcer y no intente siquiera en disculparme.

Ahora estamos enojados y cuando nos hemos visto no nos dirigimos la palabra y es extraño, pues al principio éramos buenos amigos y salíamos juntos.

De ello, concluyo que cuando uno tiene ira, mejor se detenga un momento, reflexione, salga a tomar aire, se dé una vuelta o haga algo que le permita distraerse porque uno muchas veces dice cosas que no quiere decir y con el tiempo se da cuenta que la reacción tomada no es la más viable, y tiende a arrepentirse y aunque esto es bueno ya no es remedio; esto, porque en ese momento me estresé, no escuché mi "yo" interior y sólo tendí a atacar, a destruir a actuar como una "neandertal" es decir, a no conectar mi cerebro con mi lengua y a herir a los demás; ya que en ese momento era yo, quien se sentía herida, ofendida y desgastada; inconscientemente quise hacer lo mismo con los demás y aunque tal vez mi frustración tenía sentido en ese momento, la manera en la que quise demostrarlo, no era la idónea.

Ante esto menciono algo que viene en la lectura y que dice: "Cuando escuchamos nuestros sentimientos y necesidades mitigamos el estrés" yo, no mitigué nada, no escuché mi corazón y sólo deje que la ira me llenará y actuara por mí. Situaciones como estas me han llenado de frustraciones, tristezas y depresiones; he discutido con mis hermanos, primos y compañeros eso sí, nunca he sido capaz de doblegarme y creo que con ellos, no he puesto en práctica una CNV.

Después de haber realizado la lectura de la CNV, de haber tenido la entrevista con el profesor y de asistir a clases e ir interiorizando poco a poco sus ideas me he dado cuenta que en realidad el tener la tranquilidad con uno mismo, de actuar con humildad, serenidad, criterio y con la "cabeza fría" es bueno porque se vive bien y los demás viven bien. No se sigue desarrollando un círculo de violencia que a mediano o largo plazo va a ser la causa de enfermedades, tristezas y enemistades; incluso, el seguir una CNV hará que prediquemos con el ejemplo y que sea esto, lo que los demás vean e intenten imitar.

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