Muchas veces la ambición de una persona o un grupo de ellas es tal que la sensibilidad social y el deseo por el bien común se convierten en un imposible; imposible, que es la base para crear una forma de degradación, olvido y deshumanización.
Esto, porque la mayoría de seres humanos nos hemos vuelto tan “inhumanos” que ya vemos con normalidad los padecimientos o problemas de diversa índole que puedan vivir nuestros semejantes; aspecto que se sustenta en una repetición tan exacerbada de los mismos (padecimientos, problemas) que han llegado a ser nuestro pan de cada día, y peor aún, esta situación se va acrecentando todavía más, debido a la intervención de la prensa y a la difusión de masas.
Se ha extendido la idea de que el dinero es lo más importante y que la profesionalización, el, ¿quién gana más?, el, ¿quién tiene la mejor posición?- está por encima de los demás y tiene más derecho a acceder a “x” servicio, que aquellos quienes no cuentan con esas mismas posibilidades.
Esta perspectiva la relaciono con la película, con la huelga de médicos y con nosotros como seres humanos y en la mayoría de casos “espectadores”.
Esto, porque es muy triste saber que miles de personas necesitan de un trasplante, un medicamento, una operación, etc., para poder vivir y que otros de alguna manera habilitan y/o contribuyen a que mueran más rápido. ¿Cómo? Negándose a atenderlos, negándose a ir a zonas alejadas en las que la gente cuenta con recursos limitados para sobrevivir; gente a la cual no la aquejan un mal, sino muchos males: enfermedad, carencia de alimento, de trabajo, de educación y sobre todo, gente a la que se ha olvidado o se pretende olvidar. Y la pregunta es: ¿por qué?- es que a caso cuando decidimos estudiar una carrera y más que ello, ejercerla, la prioridad es el dinero, es, el ser más prestigioso.
La respuesta es no, se supone que no debe ser eso y si esto es la prioridad en un profesional mis preguntas son: ¿Dónde están los formadores de esos profesionales? ¿Dónde están los valores? ¿Dónde está la guía que igualmente se supone se debe recibir en el hogar?, pero sobre todo, ¿Dónde están las autoridades de este país? ¿Será que caso están contribuyendo a que esta problemática se solidifique más? - en algunos casos creo que sí y lo ejemplificó con la siguiente interrogante: ¿Cómo es posible que cuando a miles de personas se les niega asistencia médica o se les prolonga (tarda) la atención a expensas de que mueran, tal y como ha sucedido en varias ocasiones o que, otras muchas personas mueran en sus casas porque nos les da tiempo trasladarse a la capital a ser atendidos debido a que un hospital no cuenta con las máquinas necesarias o incluso con un médico; el dinero del Ministerio de Salud sea gastado por una “señora disque preocupada por el bienestar de los ciudadanos” haciendo que le construyan un ascensor para sí misma, ¿Dónde estamos llegando? ¿Hacia dónde se dirigen los médicos ahora? ¿Qué es lo que realmente les interesa? Porque si lo que quieren es dinero y lujos deberían buscarlo en otro lado… y dejar a aquellos que sienten el deseo de trabajar por y para los demás, sin importarles la condición socioeconómica de quienes vayan a atender, donde vayan a tener que ir a atender, etc.… trabajen.
Con respecto a esto, yo creo y es algo que se ha venido comentando en medios escritos y a través de entrevistas realizadas a los personeros de la CCSS que el principal problema radica no solo en el tal pagaré de garantía en cuanto al contrato de aprendizaje sino, también el que se tenga la “posible” idea de enviar a los que vayan a sacar una especialidad a laborar en zonas alejadas, en zonas rurales y no equipadas tal y como ellos quieren.
Pero en fin, me parece muy triste que al igual que en la película muchas personas mueran o sufran porque no se les atiende o porque no se les quiere atender, no es justo morir a causa de no tener dinero, no es justo sentir dolor por no tener para pagar un medicamento, no es justo que cuando la gente cotiza al Estado para ser atendidos esta atención se les niegue, no es justo que otros por carencia de empleo no puedan cotizar y que igual no se les atienda; porque aunque esto que expongo ya es muy radical sucede y en el caso de la huelga de médicos en nuestro país, es algo que incide pues qué pasa si hay personas que llegan gravemente heridas; si bien es cierto, se dice que se les va a atender, pero ¿será cierto? y si por ejemplo, no es algo grave pero es necesario, ¿qué sucede?
Siento que en este país y en muchos países más hace falta una distribución con equidad con respecto a la riqueza y con respecto a las posibilidades de salir adelante, porque esta huelga de médicos es una de las gotas que sigue derramando el vaso y nos hacen ver que aquí (COSTA RICA, NUESTRO CASO) no todo funciona bien, que quienes están administrando este país mienten y que debido a estas mentiras, los más perjudicados son las personas pobres o de clase media baja, quienes no tienen dinero para pagar una consulta médica o deben de pagarla pasando grandes odiseas.
Del mismo modo, hace falta que quienes no estudien ciencias sociales tengan un verdadero acercamiento con las personas y se den cuenta las carencias que aquellos que son más vulnerables presentan; porque de que sirve que tengan contacto sólo con la gente adinerada, si en este país y en todos los demás la mayoría de personas somos pobres y por ende, siempre vamos a necesitar prioritariamente, ser atendidos en una clínica u hospital público.
Es triste, darse cuenta de nuestra realidad, porque mientras unos luchan por tener más dinero o más fama; otros, luchan por sus vidas, por mantenerse con los suyos o por respirar enfrentando desprecio, desatención y olvido… ¿Dónde están los seres humanos? ¿Dónde está la profesión al servicio de los demás, de los más vulnerables?
Si bien es cierto todos necesitamos dinero para poder sobrevivir, pero no podemos permitir que la frivolidad de éste y de lo que el mismo acarrea nos haga olvidarnos de que los seres humanos somos una unidad y que como tal, los unos, debemos velar por los otros… La salud, la educación y las oportunidades deben ser un algo social,¿ por qué temer a la socialización de ellas?¿por qué temer trabajar con personas que si nos necesitan?¿por qué querer enriquecerse a costa de los desvalidos, de los que menos tienen?¿por qué enriquecer a las grandes farmacéuticas haciendo que los más necesitados compren medicamentos caros?.
Debemos trabajar juntos por la igualdad de servicios en nuestro país, esta es la única forma de progresar y de ser cada día mejores, el sistema social y la sensibilidad son la clave.
sábado, 3 de julio de 2010
Mi armadura Oxidada
“Si el miedo te calienta es bueno, pero si el miedo te quema, perdiste”
Esta frase, se relaciona mucho con una de las partes de este libro que más me gustó y que es cuando el caballero tiene tanto temor que cada vez que se detiene por el mismo temor a enfrentarlo, el miedo se va convirtiendo en un dragón gigante que aparenta lo va a destruir; pero que al final con valentía el caballero logra vencer.
Digo esto, porque siento que mi armadura oxidada (…) la cual mencionaré al final pero que se desprende de lo que ejemplificaré a continuación, se relaciona con el temor; el temor al fracaso, el temor a no ser aceptada o defraudar a quien (es) han depositado su confianza en mí, el temor a que lo que yo diga no tenga en aval que espero o incluso a que nadie esté a mi favor; el temor a no dar lo mejor de mí y hacer el ridículo, el temor a no sobresalir o a perder.
Relaciono este temor con lo siguiente:
Siempre me ha gustado el deporte, más que todo el fútbol, recuerdo haber formado parte de un equipo de fútbol y haber sido una de las mejores jugadoras; y no era porque yo lo decía, era porque los demás lo decían, porque ya me había acostumbrada a que me avalaran que no podía concebir un día en que no lo hicieran; de ahí me nació el temor; el temor al fracaso y a la decepción porque siempre antes de iniciar un partido debía ir al vestidor a vomitar y cuando no lo hacía tenía náuseas, dolores de estómago y ataques de ansiedad; el miedo me derrotaba circunstancialmente, no obstante, escuchaba una voz en mi interior que me decía que yo no era ninguna cobarde, que yo siempre iba a dar lo mejor de mi cuando me lo propusiera y era como “algo” que me obligaba a jugar, pues al final terminaba aceptando que yo no era cobarde, que cobardes eran los que no se animaban a enfrentar sus temores.
Sin embargo, esta actitud, poco a poco se fue convirtiendo en hábito y cada vez que había campeonato o un partido común y corriente inconscientemente debía hacerlo, de alguna manera el miedo seguía ahí, lo que pasa era que no era más fuerte que yo como para impedirme participar.
Incluso, actualmente sigo escuchando esa vocecita que impide que yo huya cuando tengo temor pero lo que si no dejo es de sentirlo, algunas veces pienso que es bueno porque me calienta, me enardece pero otras veces creo que es malo porque siento que me quema y me frustro, me agoto y me deprimo. Circunstancias por las que pienso que el deseo de sobresalir es mi armadura oxidada pues ese deseo, de alguna forma, tiene sus basas en el miedo; el miedo a lo que venga... el miedo a perder y a enfrentar lo que no quiero ser: cobarde.
Esta frase, se relaciona mucho con una de las partes de este libro que más me gustó y que es cuando el caballero tiene tanto temor que cada vez que se detiene por el mismo temor a enfrentarlo, el miedo se va convirtiendo en un dragón gigante que aparenta lo va a destruir; pero que al final con valentía el caballero logra vencer.
Digo esto, porque siento que mi armadura oxidada (…) la cual mencionaré al final pero que se desprende de lo que ejemplificaré a continuación, se relaciona con el temor; el temor al fracaso, el temor a no ser aceptada o defraudar a quien (es) han depositado su confianza en mí, el temor a que lo que yo diga no tenga en aval que espero o incluso a que nadie esté a mi favor; el temor a no dar lo mejor de mí y hacer el ridículo, el temor a no sobresalir o a perder.
Relaciono este temor con lo siguiente:
Siempre me ha gustado el deporte, más que todo el fútbol, recuerdo haber formado parte de un equipo de fútbol y haber sido una de las mejores jugadoras; y no era porque yo lo decía, era porque los demás lo decían, porque ya me había acostumbrada a que me avalaran que no podía concebir un día en que no lo hicieran; de ahí me nació el temor; el temor al fracaso y a la decepción porque siempre antes de iniciar un partido debía ir al vestidor a vomitar y cuando no lo hacía tenía náuseas, dolores de estómago y ataques de ansiedad; el miedo me derrotaba circunstancialmente, no obstante, escuchaba una voz en mi interior que me decía que yo no era ninguna cobarde, que yo siempre iba a dar lo mejor de mi cuando me lo propusiera y era como “algo” que me obligaba a jugar, pues al final terminaba aceptando que yo no era cobarde, que cobardes eran los que no se animaban a enfrentar sus temores.
Sin embargo, esta actitud, poco a poco se fue convirtiendo en hábito y cada vez que había campeonato o un partido común y corriente inconscientemente debía hacerlo, de alguna manera el miedo seguía ahí, lo que pasa era que no era más fuerte que yo como para impedirme participar.
Incluso, actualmente sigo escuchando esa vocecita que impide que yo huya cuando tengo temor pero lo que si no dejo es de sentirlo, algunas veces pienso que es bueno porque me calienta, me enardece pero otras veces creo que es malo porque siento que me quema y me frustro, me agoto y me deprimo. Circunstancias por las que pienso que el deseo de sobresalir es mi armadura oxidada pues ese deseo, de alguna forma, tiene sus basas en el miedo; el miedo a lo que venga... el miedo a perder y a enfrentar lo que no quiero ser: cobarde.
Comunicación no violenta: ¿En qué fallo?
Al hacer la lectura, he vuelto a reflexionar a cerca de la actitud egocéntrica y no apropiada que he tenido durante años. Me he dado cuenta que mi pensamiento y accionar en momentos de frustración han sido erróneos y han provocado que me degrade a mi misma y que por ende, degrade a los demás.
Soy una persona perfeccionista, una persona que quiere hacer las cosas en el momento que "creo" pertinente y he llegado a pensar que mis ideas son muy buenas, incluso mejores que las de los demás y eso me ha llevado a constantes crisis depresivas cuando siento que no puedo o no voy a poder superar lo que los demás hacen, porque el espíritu de competitividad está tan arraigado que temo fracasar en el intento de demostrar lo que soy o lo que puedo dar. Muchas veces esa competitividad y deseos por hacer las cosas bien me ha llevado a no mantener una CNV ya que por ejemplo, en los trabajos que he realizado en grupo, cuando siento que una persona no está dando lo que el trabajo realmente amerita, no está poniendo el entusiasmo suficiente o simplemente es irresponsable y tiende a delegar sus responsabilidades a los demás, me enojo muchísimo y no suelo a pensar lo que digo ni como lo digo, simplemente lo lanzó al aire y no mido si lo que voy a decirles hiere; situación que en definitiva, los violenta y puede generar frustraciones irremediables.
Un caso particular en cuanto a esto es el siguiente:
Yo estudio educación es una carrera que me apasiona mucho pues me encantan los niños y lo que es la mediación pedagógica, desde que inicie la carrera me propuse tener un promedio de excelencia y evitar a "toda costa" obtener una calificación menor a 9 y siempre lo he logrado; sin embargo, en uno de los semestres matriculé más cursos de la cuenta y debía realizar muchos trabajos y exámenes; recuerdo que en uno de estos cursos debía realizar un trabajo grupal muy pesado y de esos que realmente requieren compromiso, primero, no me preocupé mucho ya que era grupal y creí que lo podíamos realizar sin el menor cuidado; el grupo, lo conformábamos cuatro personas, mi mejor amiga ,dos muchachos más y yo; no obstante, en la mayoría de reuniones que hacíamos, sólo llegábamos mi amiga y yo; y terminábamos haciendo todo, hablamos con ellos y la excusa siempre era el trabajo; al principio, lo comprendimos pero luego, no; en mi caso, porque creí que no era justo que si había cuatro personas solo dos trabajaran; y tome la decisión de hablar y primero lo hice de forma pasiva; recuerdo que ellos se comprometieron a mandar un adelanto del trabajo pero mi ira creció cuando abrí mi correo y el adelanto era de un párrafo y tras de eso escueto; me enojé tanto que cada minuto que pasaba fui acumulando ira, y cuando los vi, ésta explotó y les dije mil cosas; cosas que ahora pienso que si me las hubiesen dicho a mi me sentiría mal... Incluso cuando llegue a mi casa me dio pesar pero ya no podía hacer nada, mi ego no dio el brazo a torcer y no intente siquiera en disculparme.
Ahora estamos enojados y cuando nos hemos visto no nos dirigimos la palabra y es extraño, pues al principio éramos buenos amigos y salíamos juntos.
De ello, concluyo que cuando uno tiene ira, mejor se detenga un momento, reflexione, salga a tomar aire, se dé una vuelta o haga algo que le permita distraerse porque uno muchas veces dice cosas que no quiere decir y con el tiempo se da cuenta que la reacción tomada no es la más viable, y tiende a arrepentirse y aunque esto es bueno ya no es remedio; esto, porque en ese momento me estresé, no escuché mi "yo" interior y sólo tendí a atacar, a destruir a actuar como una "neandertal" es decir, a no conectar mi cerebro con mi lengua y a herir a los demás; ya que en ese momento era yo, quien se sentía herida, ofendida y desgastada; inconscientemente quise hacer lo mismo con los demás y aunque tal vez mi frustración tenía sentido en ese momento, la manera en la que quise demostrarlo, no era la idónea.
Ante esto menciono algo que viene en la lectura y que dice: "Cuando escuchamos nuestros sentimientos y necesidades mitigamos el estrés" yo, no mitigué nada, no escuché mi corazón y sólo deje que la ira me llenará y actuara por mí. Situaciones como estas me han llenado de frustraciones, tristezas y depresiones; he discutido con mis hermanos, primos y compañeros eso sí, nunca he sido capaz de doblegarme y creo que con ellos, no he puesto en práctica una CNV.
Después de haber realizado la lectura de la CNV, de haber tenido la entrevista con el profesor y de asistir a clases e ir interiorizando poco a poco sus ideas me he dado cuenta que en realidad el tener la tranquilidad con uno mismo, de actuar con humildad, serenidad, criterio y con la "cabeza fría" es bueno porque se vive bien y los demás viven bien. No se sigue desarrollando un círculo de violencia que a mediano o largo plazo va a ser la causa de enfermedades, tristezas y enemistades; incluso, el seguir una CNV hará que prediquemos con el ejemplo y que sea esto, lo que los demás vean e intenten imitar.
Soy una persona perfeccionista, una persona que quiere hacer las cosas en el momento que "creo" pertinente y he llegado a pensar que mis ideas son muy buenas, incluso mejores que las de los demás y eso me ha llevado a constantes crisis depresivas cuando siento que no puedo o no voy a poder superar lo que los demás hacen, porque el espíritu de competitividad está tan arraigado que temo fracasar en el intento de demostrar lo que soy o lo que puedo dar. Muchas veces esa competitividad y deseos por hacer las cosas bien me ha llevado a no mantener una CNV ya que por ejemplo, en los trabajos que he realizado en grupo, cuando siento que una persona no está dando lo que el trabajo realmente amerita, no está poniendo el entusiasmo suficiente o simplemente es irresponsable y tiende a delegar sus responsabilidades a los demás, me enojo muchísimo y no suelo a pensar lo que digo ni como lo digo, simplemente lo lanzó al aire y no mido si lo que voy a decirles hiere; situación que en definitiva, los violenta y puede generar frustraciones irremediables.
Un caso particular en cuanto a esto es el siguiente:
Yo estudio educación es una carrera que me apasiona mucho pues me encantan los niños y lo que es la mediación pedagógica, desde que inicie la carrera me propuse tener un promedio de excelencia y evitar a "toda costa" obtener una calificación menor a 9 y siempre lo he logrado; sin embargo, en uno de los semestres matriculé más cursos de la cuenta y debía realizar muchos trabajos y exámenes; recuerdo que en uno de estos cursos debía realizar un trabajo grupal muy pesado y de esos que realmente requieren compromiso, primero, no me preocupé mucho ya que era grupal y creí que lo podíamos realizar sin el menor cuidado; el grupo, lo conformábamos cuatro personas, mi mejor amiga ,dos muchachos más y yo; no obstante, en la mayoría de reuniones que hacíamos, sólo llegábamos mi amiga y yo; y terminábamos haciendo todo, hablamos con ellos y la excusa siempre era el trabajo; al principio, lo comprendimos pero luego, no; en mi caso, porque creí que no era justo que si había cuatro personas solo dos trabajaran; y tome la decisión de hablar y primero lo hice de forma pasiva; recuerdo que ellos se comprometieron a mandar un adelanto del trabajo pero mi ira creció cuando abrí mi correo y el adelanto era de un párrafo y tras de eso escueto; me enojé tanto que cada minuto que pasaba fui acumulando ira, y cuando los vi, ésta explotó y les dije mil cosas; cosas que ahora pienso que si me las hubiesen dicho a mi me sentiría mal... Incluso cuando llegue a mi casa me dio pesar pero ya no podía hacer nada, mi ego no dio el brazo a torcer y no intente siquiera en disculparme.
Ahora estamos enojados y cuando nos hemos visto no nos dirigimos la palabra y es extraño, pues al principio éramos buenos amigos y salíamos juntos.
De ello, concluyo que cuando uno tiene ira, mejor se detenga un momento, reflexione, salga a tomar aire, se dé una vuelta o haga algo que le permita distraerse porque uno muchas veces dice cosas que no quiere decir y con el tiempo se da cuenta que la reacción tomada no es la más viable, y tiende a arrepentirse y aunque esto es bueno ya no es remedio; esto, porque en ese momento me estresé, no escuché mi "yo" interior y sólo tendí a atacar, a destruir a actuar como una "neandertal" es decir, a no conectar mi cerebro con mi lengua y a herir a los demás; ya que en ese momento era yo, quien se sentía herida, ofendida y desgastada; inconscientemente quise hacer lo mismo con los demás y aunque tal vez mi frustración tenía sentido en ese momento, la manera en la que quise demostrarlo, no era la idónea.
Ante esto menciono algo que viene en la lectura y que dice: "Cuando escuchamos nuestros sentimientos y necesidades mitigamos el estrés" yo, no mitigué nada, no escuché mi corazón y sólo deje que la ira me llenará y actuara por mí. Situaciones como estas me han llenado de frustraciones, tristezas y depresiones; he discutido con mis hermanos, primos y compañeros eso sí, nunca he sido capaz de doblegarme y creo que con ellos, no he puesto en práctica una CNV.
Después de haber realizado la lectura de la CNV, de haber tenido la entrevista con el profesor y de asistir a clases e ir interiorizando poco a poco sus ideas me he dado cuenta que en realidad el tener la tranquilidad con uno mismo, de actuar con humildad, serenidad, criterio y con la "cabeza fría" es bueno porque se vive bien y los demás viven bien. No se sigue desarrollando un círculo de violencia que a mediano o largo plazo va a ser la causa de enfermedades, tristezas y enemistades; incluso, el seguir una CNV hará que prediquemos con el ejemplo y que sea esto, lo que los demás vean e intenten imitar.
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