Desde épocas remotas se habla de que la gente bebía su propia orina, práctica que poco a poco se fue extendiendo alrededor del mundo. Se dice que el país pionero en esta práctica, fue la India en donde se creía que la orina era un medicamento multiuso e omnipotente, capaz de sanear todos los males que aquejaban al ser humano.
En la actualidad y tomando como referencia lo que se creía en antaño, se dice que los beneficios de la orina tienen una doble ramificación en importancia: uno, como medicina alternativa y dos, como producto para favorecer la belleza; esto, lo ejemplifico con lo siguiente:
Orina como medicina alternativa
-Cura traumatismos y enfermedades crónicas que van desde la diabetes hasta el cáncer.
-Favorece el crecimiento de los huesos y la disolución de grasas.
Orina como producto para la belleza
-Rejuvenece la piel a través de la reconstrucción de tejidos, elimina manchas faciales y espinillas.
No obstante, la mayoría de seres humanos vemos esta práctica como algo alejado a nuestra “realidad” por posturas que van desde la sanidad, higiene e incredulidad hasta rechazo por situaciones que involucran aspectos de la sexualidad: ya que la práctica de beber orina la relacionan con una parafilia que lleva por nombre urofilia; aspecto que quizás no tenga una relación muy estrecha porque la urofilia provoca placer sexual; aspecto que creo, la práctica de beber orina para otros fines, no.
Del mismo modo, incredulidad en torno a esta práctica se relaciona con la creencia de que la orina es algo “sucio” compuesto por toxinas y materiales nocivos para el cuerpo humano, los cuales son expulsados por nuestros sistema renal mediante procesos de filtración y expulsión.
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